Andar o correr: ¿Qué es mejor?

Andar o correr: ¿Qué es mejor?

Cada vez es mayor el número de personas que decide dejar atrás la vida sedentaria y lanzarse a hacer deporte. En muchas de estas ocasiones, una de las primeras preguntas que nos asaltan es “¿Qué es mejor para mí? ¿Andar o correr?” Pues, como casi siempre, depende de tus objetivos y tus condiciones.

Si eres una persona que:

-sale de una vida sedentaria.

-sale de una lesión.

-busca una actividad de mínimo impacto.

-padece enfermedades, lesiones crónicas o sobrepeso.

-busca canalizar tu stress diario.

-busca desconectar del trabajo.

-busca una primera actividad como paso previo a otra de mayor intensidad física.

…en ese caso, Andar

Si, por el contrario, buscas:

intensidad.

quemar más calorías (Una carrera de 25’ proporciona los mismos beneficios que una caminata de 105’)

-iniciarte en las carreras populares.

competitividad.

mejora de otras capacidades físicas.

pérdida de peso y definición del cuerpo.

Tu elección está clara: running.

¿Cómo empezar en el running?

El running nos permite trabajar todos los parámetros: fuerza, resistencia, potencia aeróbica, flexibilidad, técnica…

Permite diferentes intensidades -desde la fase de iniciación hasta aquellas en las que busques un cada vez mayor rendimiento, pasando por las de perfeccionamiento de tu técnica- y los beneficios para nuestro organismo se pueden percibir de forma inmediata: en muy poco tiempo nuestro cuerpo cambiará su aspecto y nos estaremos acercando a los objetivos que nos planteemos.

Al ser una actividad más intensa que el resto de las que hablaremos en el artículo, también es cierto que aumenta el riesgo de una posible lesión, por lo que debemos adaptarnos poco a poco a la distancia, intensidad e impactos. Es importante compensar la fuerza y el peso corporal para correr menos riesgo de lesiones y, ante todo, debemos respetar los descansos y períodos de recuperación .

En una fase de iniciación es aconsejable adherirse a los grupos de running que hay por los parques de las ciudades, ya que normalmente son guiados por personas con método y formación.

Para los autodidactas, lo recomendable es entrenar 2-3 días semanales para ir aumentando los kilómetros e intensidades progresivamente. Para la fase de rendimiento lo ideal será contactar con un entrenador que nos pueda guiar, así como con accesorios de running que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos, sin olvidarnos de unas buenas zapatillas.

 

¿Y si optamos por caminar? Hoy en día tenemos un gran abanico de posibilidades sin realizar grandes inversiones económicas, de fácil aprendizaje y con un gran beneficio para nuestra salud física y mental.

Caminar a toda máquina.

El fundamento en esta actividad se basa en caminar a diferentes intensidades y frecuencias cardiacas, que pueden oscilar entre el 60-75%. Permite trabajar la utilización de la materia grasa como fuente de energía principal, aunque también se puede llegar a fases aeróbico extensivas.

Las sesiones pueden planificarse dependiendo de la intensidad: es importante una correcta postura corporal con cabeza y cuerpo en un mismo plano, intentando mantener el abdomen activo, para tonificar y aprender una correcta técnica de respiración. Parques, calles, caminos… todo vale: es una disciplina muy accesible a la que te adaptarás muy fácilmente.

Recomendamos empezar con 2 -3 sesiones semanales que pueden durar unos 30 minutos. Con tiempo y paciencia, llegarás a grandes e intensas caminatas.

 

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